domingo, 16 de mayo de 2010

Tocuyito fue capital de la república


En 1881 por orden del Presidente Guzmán Blanco

La fundación de Tocuyito data de 1547, cuando el conquistador don Juan de Villegas y sus acompañantes bautizaron a este incipiente poblado con el nombre de Tocuyito, diminutivo de El Tocuyo, pueblo del estado Lara que acababan de visitar y que se les parecía mucho.
Con el paso del tiempo, la ciudad fue creciendo y los habitantes solicitaron del Obispado provincial que se fundara la parroquia eclesiástica Tocuyito, la cual se creó en el año 1782 por monseñor José Manuel Martí, recién llegado de Bolivia, en su visita pastoral a los pueblos del centro del país.
A casi de un siglo de su elevación a parroquia eclesiástica, en 1881 específicamente, Tocuyito se convierte en la capital del estado Carabobo por orden del Presidente Antonio Guzmán Blanco. Para ese entonces, el estado era gobernado por Hermógenes López, quien había renunciado a la Presidencia de la República por ese cargo.
No se sabe si ciertamente Tocuyito asumió esa estatura política por el período de cuatro a siete meses. Lo que es seguro que siempre se contó con la presencia del Presidente del estado Carabobo, quien llegó incluso a residenciarse por un tiempo en la casona ubicada frente a la plaza Bolívar.
Apenas se produjo la reorganización del Estado, Tocuyito se convirtió en municipio foráneo de la ciudad de Valencia.
En 1944, Tocuyito tiene una transformación significativa cuando el gobierno presidido por Isaías Medina Angarita en el país dona mil 750 hectáreas para los ejidos del municipio, lo que permitió un crecimiento abrupto de la zona.
También mejora el estatus político de Tocuyito, que es elevado a parroquia urbana de la capital carabobeña en 1964 por decisión de la Asamblea Legislativa (hoy Consejo Legislativo) del estado Carabobo y el Concejo Municipal de Valencia.
Otra importante transformación que tuvo Tocuyito en lo político fue el 14 de enero de 1994, cuando la Asamblea Legislativa aprueba la Ley de Reforma a la Ley de División Político Territorial del estado Carabobo, con la cual crea el municipio autónomo Libertador. De este modo, Tocuyito dejaba de ser un apéndice de Valencia y le permitió tener su propia alcaldía, concejo municipal y otras instituciones de poder más cerca de las comunidades.

Un día de paseo por Libertador



Si decide hacer un paseo por este municipio, tenga en cuenta diversas opciones. La gastronomía predominante incluye carne asada, cachapa con queso de mano, chicarro de cerdo, pabellón criollo, cochino frito, arepa de maíz pilado y casabe.
Algunos lugares que se pueden visitar son las iglesias San Pablo Ermitaño y Santa Eduvigis, las plazas Bolívar (de Tocuyito) y Victoria, El Anima de La Yaguara, represa de Cachinche y el Campo de Carabobo.
El calendario de festividades anuales del municipio Libertador comprende: Carnaval, que se celebra eventualmente con desfile de carrozas; Semana Santa, con actos religiosos, misas, procesiones y pago de promesas; velorios en honor a la cruz en el mes de mayo; San Juan y Día de la Batalla de Carabobo (24 de junio). Esta fecha histórica se conmemora con un desfile cívico militar.

Ubicación geográfica



El municipio Libertador es una porción de territorio carabobeño que está situada en la parte sur-oeste del estado. Libertador comprende una superficie de 587 kilómetros cuadrados y representa el 12,62 por ciento del territorio de Carabobo. Su capital es Tocuyito, que constituye la segunda de las parroquias junto con Independencia.
Su latitud es 10º06´17” y su longitud 68º05´10”. Está ubicada a 13 kilómetros de la capital del estado, Valencia, y a 172 kilómetros de la capital de la República, Caracas. Se encuentra a 440 metros sobre el nivel del mar.
Limita por el norte con el municipio Naguanagua y la parroquia valenciana de San José, partiendo de la fila El Alguacatal, siguiendo los cerros El Amparo, La Liz, Piedra Pintada, hasta llegar al nacimiento del río El Paíto.
Del lado sur, limita con la parroquia valencia de Negro Primero, desde el cerro El Torito hasta la cabecera del río Paya, continuando aguas abajo para caer en el embalse de Cachinche.
Por el este, con las parroquias San José y Miguel Peña, de Valencia, por el río Guataparo, siguiendo por el embalse del mismo nombre, prosiguiendo aguas abajo pasando por la vaquera El Cují hasta su confluencia con el río El Paíto. Continúa hasta encontrar la quebrada Pira Pira, por la cumbre de los cerros que demarcan el margen izquierdo de esa quebrada hasta encontrar la fila Los Aguacates al oeste de El Yagual y la parroquia foránea Negro Primero, desde un punto del cerro Queipa pasando hacia el sur por la fila Los Aguacates hasta Caruto y la cumbre hacia donde nace el río Paya.
Por el oeste, limita con el municipio Bejuma, por las filas de El Alguacatal y La Aguada, pasando por el cerro El Tigre para seguir una línea que atraviesa la carretera Valencia-Bejuma en el sector la Agüita de Dios, por Camburito hasta el río Chirgua y de aquí al paso de San Bárbara con rumbo al estado Cojedes a través del río Chirgua para su desagüe en el embalse de Cachinche.
El municipio está caracterizado por pocas elevaciones y una gran extensión de llanuras, que abarca la mayor cantidad de superficie. Hacia el sur del municipio, sobresale un piedemonte de la cordillera con escasas altitudes. Las alturas más importantes del municipio Libertador son las montañas de El Amparo y La Aguada, que sobrepasan los mil 700 metros sobre el nivel del mar.
El clima está influenciado por los vientos alisios procedentes del noreste. El estrecho valle del río Torito le sirve de fácil entrada a los vientos fríos del sistema montañoso de El Amparo y La Aguada. El viento caldeado que se escapa por los lados del Alto de Uslar se acentúa por las “calderetas” aparecidas en los meses de sequía, lo que incrementa el sofocante calor en el poblado de Tocuyito.
En su aspecto hidrográfico, los escurrimientos fluviales fluyen hacia el río Torito. Este curso de agua es de régimen permanente. Las Montañas de El Amparo y La Aguada son los nacimientos de tres importantes ríos: Torito (llamado también Tocuyito), Aguas Calientes o Trincheras, Guataparo (embalse de Guataparo). Entre sus quebradas, destacan La Guafita, Quebrada Honda y San Luis.
En cuanto a su vegetación, cerca de las quebradas y ríos, se observan bosques de galería, donde se identifican jabillos (Leerbia hexandra), apamate (Tabebuia roscal), samán (Pithecellobium saman), cedro (cederla mexicana) y araguaney (Tababuia chrysantha).
Hacia la altiplanicie y planicie aluvial, se ubican arbustos constituidos por árnica, tártago, cadillo y pipa pica, asociados con algunas gramíneas, como pasto elefante y lambedora.
La fauna silvestre y la avifauna que tienen por hábitat este municipio son ricas. En sus zonas naturales, viven el venado, el zorro, la lapa, el cunaguaro, el puerco espín, la guacharaca, el turpial, el arrendajo, el cristofué.

La Tumba del Soldado Desconocido


Sus cenizas son iluminadas con la llama del Altar de la Patria

Este alegórico lugar, donde reposan las cenizas que simbolizan la acción heroica escenificada en las llanuras de Carabobo, es custodiado por dos soldados de la Compañía de Honor 24 de Junio, del Ejército venezolano
Antonella Fischietto M.


Alguna vez hemos oído que se rinden honores a la tumba del soldado desconocido. ¿Quién es este soldado? Pues todos los hombres de las fuerzas patrióticas que actuaron en el campo de batalla en procura de la Independencia de Venezuela de la colonia española.
Este es un homenaje a la mayor de nuestras batallas bélicas, la del Campo de Carabobo, al gran guerrero de América, Simón Bolívar, al Soldado Desconocido, cuyas ceniza son etermamente iluminadas con la llama del Altar de la Patria, como bendita especie de lámpara votiva, y al Ejército venezolano, tal como lo describe el cronista Julio Centeno (hijo) en un artículo sobre este monumento, escrito en 1994.
Al pie del arco que rememora el triunfo de las armas de la República en el sagrado santuario del campo inmortal de Carabobo, está la tumba del Soldado Desconocido, custodiada permanentemente por dos soldados de la Compañía de Honor 24 de Junio, trajeados con el dorman inglés, similar al que usaba la Guardia de Honor del Libertador.
En la alegórica tumba están depositadas las cenizas que simbolizan esa “inconmesurable pléyade de de cientos de miles de patriotas –nombres perdidos en el tiempo- que regaron, con su sangre y con sus vidas, los augustos caminos del sol radiante de la libertad, después de más de 300 años de dominio”, tal como lo refiere Centeno.
En ese sepulcro se guardan simbólicamente los restos de los héroes anónimos de la gesta independentista, que invita al silencio en homenaje a las patria a través de sus hijos que entregaron sus vidas y derramaron su sangre en ese lugar.
Con motivo de conmemorarse el primer centenario de la muerte de Simón Bolívar, la nación ordenó levantar, en las pampas de Carabobo, un majestuoso monumento a las glorias del Libertador que conoce el mundo, gracias al general en jefe Juan Vicente Gómez, conforme al Decreto Ejecutivo del 1º de noviembre de 1929. El confió la monumental joya escultórica, construida en bronce, mármol, granito, piedras traídas del Sitio de la Puerta, y la integración de árboles y espejos de agua, al artista español Antonio Rodríguez del Villar.
Allí está la tumba del Soldado Desconocido de la independencia suramericana. Se le dio cumplimiento a la resolución oficial el día 17 de diciembre de 1930. A las 2:00 de la tarde, comenzó el homenaje a la memoria del Soldado Desconocido, al sacar sus restos desde el Ministerio de Guerra y Marina, en Caracas, para ser trasladados al épico Campo de las Manzanas de Carabobo por una delegación de oficiales, presidida por el ministro de Guerra y Marina.
Les tocó el honor de conducir la urna a los excelentísimos ministros de las repúblicas libertadas por la espada de Bolívar y, en ese instante, una salva de 21 disparos de cañón y los honores rendidos por un Batallón de la Brigada Nro. 1, iniciaron el homenaje que el Ejército venezolano rendía a la memoria del Soldado Desconocido.
A las 6:00 de la mañana del 18 de diciembre, llegaron las simbólicas cenizas al Campo de Carabobo, conducidas, marcialmente, por el del Estado mayor, interino, general de brigada Eleazar López Contreras y los comandantes de las unidades superiores lo recibieron en representación del gran Ejército acantonado en Carabobo, compuesto por 10 mil soldados, que ese día lucían nuevos uniformes, al mando del comandante en jefe del Ejército Nacional.
Las cenizas fueron conducidas al pie del arco del triunfo, en donde se le montó la primera Guardia de Honor, presidida por el general López Contreras, hasta el momento de su inhumación.
Según el ceremonial previamente elaborado, los actos se realizaron así:
-Honores al Ciudadano General Comandante en Jefe del Ejército, General Juan Vicente Gómez
-Parte de Revista a la misma autoridad, presentado por el general en jefe del Estado Mayor General, interino, Eleazar López Contreras y los generales y comandantes de brigadas, y los coroneles comandantes de Regimiento.
-Honores al ciudadano Presidente de la República, doctor Juan Bautista Pérez (conocido como el hombre de paja del Presidente).
-Misa de campaña, en la cual ofició el ilustrísimo y reverendísimo arzobispo de Caracas, monseñor, doctor Felipe Rincón González.
-Inauguración del monumento.
-Inhumación de los restos del Soldado Desconocido de las guerras de independencia suramericanas.
Ese día fueron colocadas coronas de flores naturales ante la tumba del Soldado Desconocido, a nombre del comandante en jefe del Ejército.

Historia patria...Pedro Camejo


Restos del Negro Primero aguardan
por un lugar en el Panteón Nacional

De acuerdo con algunos historiadores, este teniente coronel, que falleció iniciando la batalla de Carabobo, el 24 de junio de 1821, fue enterrado en Tocuyito, donde se encontraba el cementerio más cercano

Antonella Fischietto M.

Parece cierta la frase según la cual la historia la cuentan los vencedores. El teniente coronel Pedro Camejo, más conocido como el Negro Primero, es una figura relegada en la historia de Venezuela.
Cuando se conmemora la Batalla de Carabobo cada 24 de junio también debería rendírsele homenaje al Negro Primero, fallecido en ese escenario de lucha. Quizás su corta participación en esa batalla no le permitió tener los honores que conquistaron otros valiosos héroes. Y ¿por qué no sospechar discriminación racial en su caso?
Sin embargo, el sentir popular le ha dado un valor especial a este personaje. Algunos le atribuyen poderes sobrenaturales y por eso su imagen está presente en las perfumerías esotéricas. Se ha llegado a decir que los creyentes de María Lienza dieron origen a un sincretismo religioso en torno al Negro Primero y al Negro Felipe, para finalmente convertirlo en un solo y obtener de él favores divinos.
De lo que se conoce con exactitud de Pedro Camejo es la fecha en que murió. Cuándo nació nadie se ha pronunciado. Se sabe que murió en 1821, en la batalla de Carabobo. Era un hombre de origen humilde, sin ninguna cultura. En 1816 sentó plaza como soldado con Páez, con quien hizo rodas las campañas de los Llanos hasta Carabobo. Por su casta y valor, se le apodó Negro Primero.
Fue temerario y de gran lealtad a su jefe, José Antonio Páez. Combatió en la batalla de Carabobo el 24 de junio de 1821. Allí dijo su célebre frase: “…Vengo a decirle adiós porque estoy muerto, mi General”. A su muerte, fue ascendido a teniente de caballería.
En medio de la batalla, con su cabalgadura a paso lento, se dirigió a su jefe, quien, al verlo, le gritó: “¿Tienes miedo?”. El Negro Primero, desgarrándose su guerrera, le mostró dos heridas sangrantes y le respondió esa famosa expresión.
La muerte lo sorprendió en los primeros intercambios. Se le describe como un soldado de extracción humilde y escasa cultura. Fue valiente, como lo demostró en Mucuritas, las Queseras del medio y otras confrontaciones.

Intrépido bólido

Rubén Racamonde, cronista sentimental de Tocuyito, escribe acerca del Negro Primero en su obra Tocuyito …Historia, Leyenda y Tradición: “el héroe de tantas batallas, el hombre que lanza en mano tasajeó a más de un español, el intrépido bólido cortante que se abría camino entre fuego y filo, no duraría mucho en pie durante aquel magno enfrentamiento. El General José Antonio Páez, su Comandante, el mismo Centauro de los Llanos, fue sorprendido y por momentos se confundió ante el hallazgo de aquel emblema de valentía y arrojo, ya casi sin aliento y con el pecho destrozado apenas comenzando la batalla”.
Según narra este historiador, tras la muerte de Pedro Camejo, que estaba junto a los cientos de fallecidos en el campo de batalla, Páez ordenó “enterrar sus restos en el camposanto más cercano”, lugar que, de acuerdo con el criterio de racamonde, correspondía precisamente a Tocuyito, adonde fueron llevados los restos de otros oficiales caídos en ese escenario de lucha.
Racamonde explica que, en esa época, los cementerios, tierras sagradas o camposantos eran construidos detrás de las iglesias y el de Tocuyito, en tiempo coincidente con la batalla de 1821, “presentaba daños en su cercado, lo que permitía que ciertos animales causaran destrozos y algunas situaciones no deseables, por lo que al mayordomo de la iglesias encargado de estos quehaceres, fue autorizado, durante un tiempo, a enterrar dentro de ella a los fallecidos”.

Al cementerio más cercano

Agrega el cronista que “una vez concluida la confrontación, recogidos los pertrechos y contabilizadas las bajas de lado y lado, fue en Tocuyito, el pueblo más cercano al campo de batalla, en su cementerio, dentro de su Iglesia San Pablo Ermitaño, adonde correspondió traer y enterrar los cadáveres de aquellos héroes”.
-Recordamos haber escuchado acerca de una testigo y del lugar en que estaba ubicada la rumba dentro de la iglesia. Era una señora que claramente observaba frente a su reclinatorio, ubicado en la nave derecha, una placa con el nombre de Pedro Camejo. En ese tiempo su historia era tan reciente como desconocida para el común de las personas del pueblo, por lo que entre tantas lápidas, esta visualización no generaba interés especial ni relación con el Negro Primero, señala Racamonde.
De acuerdo con las afirmaciones de este autor, el cementerio desapareció bajo la sombra de frondosos árboles y otras construcciones en el patio parroquial. Presume que los cambios del piso interior fueron realizados seguramente por una mano de obra primitiva, tosca, desentendida y sin ninguna información o preparación para conservar reliquias. Dice que esos trabajos hicieron perder la huella de lo poco que quedaba del negro.
El se reflexiona lo siguiente: “Si Pedro Camejo no fue quemado en el campo de batalla, sino enterrado, según su deseo, en tierra sagrada; si la Iglesia San Pablo Ermitaño era el camposanto más cercano; si hubo el testimonio de una testigo confiable que observó la lápida en el piso del templo; no es de extrañar que exista la conciencia y tradición en el tocuyitano de que allí yace el Negro Primero”.
Los historiadores tienen posiciones encontradas al respecto. Racamonde señala que la respuesta a esta polémica puede estar bajo ese piso, que una vez fue de piedra y ladrillo, luego de cimiento romano y más recientemente de granito.
El cronista sentimental Tocuyito considera probable que, debido al tiempo transcurrido, la falta de identificación actual del sitio exacto donde fue enterrado o la ausencia de interés para trasladarlos al Panteón Nacional, los restos del “prócer llanero” continúen para siempre en el camposanto más cercano al lugar sonde se realizó la batalla de Carabobo.

Algunos monumentos en su honor

Dentro de los límites que comprende el campo de Carabobo, fue erigido un sencillo monumento al Negro Primero, específicamente donde cayó muerto. Es un monolito erigido en el año 1935, que está ubicado al noroeste del monumento, próximo al sector denominado Gualembe y en medio de una precaria finca.
Otra distinción hacia su figura se encuentra en la Avenida de los Héroes, la cual forma parte del monumento de Carabobo. Su busto, de 1.20 mts x 80 cms, sobre un pedestal de 1.80 mts x 90 cms, aparece junto con otros 15 próceres de la patria.

Ubicación geográfica


El municipio Libertador es una porción de territorio carabobeño que está situada en la parte sur-oeste del estado. Libertador comprende una superficie de 587 kilómetros cuadrados y representa el 12,62 por ciento del territorio de Carabobo. Su capital es Tocuyito, que constituye la segunda de las parroquias junto con Independencia.
Su latitud es 10º06´17” y su longitud 68º05´10”. Está ubicada a 13 kilómetros de la capital del estado, Valencia, y a 172 kilómetros de la capital de la República, Caracas. Se encuentra a 440 metros sobre el nivel del mar.
Limita por el norte con el municipio Naguanagua y la parroquia valenciana de San José, partiendo de la fila El Alguacatal, siguiendo los cerros El Amparo, La Liz, Piedra Pintada, hasta llegar al nacimiento del río El Paíto.
Del lado sur, limita con la parroquia valencia de Negro Primero, desde el cerro El Torito hasta la cabecera del río Paya, continuando aguas abajo para caer en el embalse de Cachinche.
Por el este, con las parroquias San José y Miguel Peña, de Valencia, por el río Guataparo, siguiendo por el embalse del mismo nombre, prosiguiendo aguas abajo pasando por la vaquera El Cují hasta su confluencia con el río El Paíto. Continúa hasta encontrar la quebrada Pira Pira, por la cumbre de los cerros que demarcan el margen izquierdo de esa quebrada hasta encontrar la fila Los Aguacates al oeste de El Yagual y la parroquia foránea Negro Primero, desde un punto del cerro Queipa pasando hacia el sur por la fila Los Aguacates hasta Caruto y la cumbre hacia donde nace el río Paya.
Por el oeste, limita con el municipio Bejuma, por las filas de El Alguacatal y La Aguada, pasando por el cerro El Tigre para seguir una línea que atraviesa la carretera Valencia-Bejuma en el sector la Agüita de Dios, por Camburito hasta el río Chirgua y de aquí al paso de San Bárbara con rumbo al estado Cojedes a través del río Chirgua para su desagüe en el embalse de Cachinche.
El municipio está caracterizado por pocas elevaciones y una gran extensión de llanuras, que abarca la mayor cantidad de superficie. Hacia el sur del municipio, sobresale un piedemonte de la cordillera con escasas altitudes. Las alturas más importantes del municipio Libertador son las montañas de El Amparo y La Aguada, que sobrepasan los mil 700 metros sobre el nivel del mar.
El clima está influenciado por los vientos alisios procedentes del noreste. El estrecho valle del río Torito le sirve de fácil entrada a los vientos fríos del sistema montañoso de El Amparo y La Aguada. El viento caldeado que se escapa por los lados del Alto de Uslar se acentúa por las “calderetas” aparecidas en los meses de sequía, lo que incrementa el sofocante calor en el poblado de Tocuyito.
En su aspecto hidrográfico, los escurrimientos fluviales fluyen hacia el río Torito. Este curso de agua es de régimen permanente. Las Montañas de El Amparo y La Aguada son los nacimientos de tres importantes ríos: Torito (llamado también Tocuyito), Aguas Calientes o Trincheras, Guataparo (embalse de Guataparo). Entre sus quebradas, destacan La Guafita, Quebrada Honda y San Luis.
En cuanto a su vegetación, cerca de las quebradas y ríos, se observan bosques de galería, donde se identifican jabillos (Leerbia hexandra), apamate (Tabebuia roscal), samán (Pithecellobium saman), cedro (cederla mexicana) y araguaney (Tababuia chrysantha).
Hacia la altiplanicie y planicie aluvial, se ubican arbustos constituidos por árnica, tártago, cadillo y pipa pica, asociados con algunas gramíneas, como pasto elefante y lambedora.